domingo, 17 de febrero de 2013

seguimos siendo flacos


   en  tajos verticales

Liberto a bien callada,
atragantando de sangre al rasguño
           que no baja
  ni tomo
para recobrar alejo
al dolor siempre infundado,
ese que viene del sólo YO,
nacido sin necesidad en el orden
del otro
ese dolor,  no baja
 ni tomo

No así, el tajo largo, horizontal
que muere con el abrazo
con la urgencia expuesta
e  interrumpe el misterio

-  fin ulterior del amor,
    aquel que  nos ayuda a acceder al otro conocimiento,
a lo divino– dice Diótima

y sostiene:
      que el amor es “entre”
un demonio entre
que se ve por otros
 entre dos

y  ud. Lector,  dice
    qué no es hermoso?

ahí está lo mejor y lo peor  de dos,
entre
de  camino terroso a  venus
no se pretende, se es: hermosa

y es quizá, cuando comienza el entre
a pretender  hermosura
o cuando el demonio deja de tener cola,
que el siempre  abandona  una  estela.

Una que nos permite seguir, intentarlo,

pretender empatar con el otro
  el amor de momento, a la búsqueda de un sentimiento amoroso…
  consuelos, ir viviendo

Porque, cuando el “entre nosotros” sin voz se da al nacimiento
 idea y cuerpo
no somos quienes para ordenar  la trascendencia
        ni capaces  de prender lo frío, 
al decir de Diótima.

Simple a la vista, cómo el cuerpo que vive
y complejo en cada secuencia

¿puede el amor no ser hermoso ?


No cabe el corazón…

E inquieta

  descalza escribo,

ciega
a  errar el para siempre
  
supongo 
no será el siempre más que un tiempo largo
un  tiempo simple?
Toda la soledad




Avanti

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