sábado, 29 de abril de 2017

Pero no somos libres…


“Viva sin prejuicios ni condicionamientos” se repite en cada lengua
o lo más parecido al dolce fare, eso, el hacer dulce de cada fruta, porque no se conoce al otro
si no es en el ir haciendo, paulatino
de cara y ojos, estando, 
y casi seguro que se imponga creer que sabemos lo que desconocemos.

No conocemos la realidad, ni el otro. Y cada vez nos incitan al suelo, a bajar los ojos, a no te veo ni en muros de andar pidiendo
Avanzada la vida,  tengo lo que está,  funciona,  porqué agregar vida a una vida hecha
… Qué mundo de pobrezas!

Soy yo, tengo fantasías. 
Dos personas pueden encontrarse y juntarse, 
andar juntos de diferentes modos, después de todo, los modos quién los inventó? 
Quién les puso rótulo? 
Miedos
Y la trampa de no ir a la fuente que nos dejaría sin-mientos de ordinario
a espumando la rendición de alguna de las partes
mujer u hombre
por pares libres de enseñarse la resistencia
pre-juicio del otro en el per-juicio de hacer
dulces sin excesos...

Quizá toda posibilidad de pelea a un vacío que propende a zona carco
-mida de humanidad deshecha
                aunque cada ser ligado a la dupla esté en su sitio
es o sea
 lo que haga que funcione el resto 
puro blanco, de agujeros sin letras.

Avanti

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